Macao te ofrece un escenario poco habitual de encuentro entre oriente y occidente: plazas coloniales portuguesas empedradas y panaderías de tartas de huevo a pocos minutos de las torres de neón de los casinos, todo en un lugar compacto, seguro y caminable. Las universidades son modernas y están bien financiadas, la enseñanza suele ser en inglés, y Hong Kong y la Guangdong continental quedan a la puerta de casa. La otra cara es el alquiler alto y un tamaño que puedes quedarte pequeño rápido.
- El día a día transcurre en cantonés e inglés, con el portugués en los carteles de las calles; la moneda local es la pataca (MOP).
- Hong Kong queda a una hora en ferry y Zhuhai a un paseo corto cruzando la frontera.
