África es el intercambio que nadie de tu entorno habrá hecho, y ese es justo el punto. Un semestre en Cairo, Cape Town o Dakar te compra una vida barata, paisajes salvajes y una cultura que funciona a base de hospitalidad. Te van a invitar a comer, te van a adoptar y te van a proponer planes todo el rato. Es la región donde tanto tu dinero como tu zona de confort se estiran al máximo.
Las contrapartidas son reales. Espera infraestructura irregular, algún corte de luz de vez en cuando, burocracia que pone a prueba tu paciencia, y una seguridad en la que de verdad tienes que pensar en vez de ignorar. Hay menos asignaturas en inglés que en Europa. Aquí vas a triunfar si eres adaptable, curioso, y te da igual que el plan cambie dos veces antes de comer.






