La capital de Suiza suele pasarse por alto, y justo ahí está su encanto: un casco antiguo con arcadas exquisitamente conservado, un ritmo relajado y el turquesa río Aare cruzándola de lado a lado. Es más pequeña y barata que Zúrich o Ginebra, con una universidad sólida y las montañas del Bernese Oberland a la puerta. La vida aquí es tranquila, verde y de verdad vivible.
- Un casco antiguo Patrimonio de la Humanidad con seis kilómetros de arcadas cubiertas para hacer compras y guarecerte.
- Más tranquila y asequible que Zúrich, con los Alpes e Interlaken a una hora.
