Pocas capitales europeas se sienten tan compactas o tan cargadas de capas: puedes caminar desde un bazar del siglo dieciséis hasta un café vienés y la línea de frente de un asedio de los años noventa en veinte minutos, y luego subir a un telesilla en menos de una hora. Es asequible, tremendamente social y de verdad acogedora con los extranjeros, así que un semestre aquí te cunde mucho más que uno en Viena o Berlín.
- Todo lo céntrico está entre Baščaršija y Marijin Dvor, así que casi nunca necesitas más que un paseo corto o un solo tranvía.
- El inglés es habitual entre estudiantes, y los locales integran rápido a los estudiantes de intercambio en sus grupos.
- Tu presupuesto rinde el doble aquí que en los Alpes, con las mismas montañas a la puerta de casa.
