España te da muchísima vida por tu dinero. El clima es genuinamente bueno la mayor parte del año, las ciudades son bonitas y se recorren a pie, y el ambiente Erasmus es gigante, así que nunca te va a faltar gente en tu misma situación. Las universidades son más relajadas con los plazos que en el norte de Europa, lo que te deja tiempo libre para vivir de verdad en vez de encerrarte en la biblioteca.
La contrapartida es que todo va lento. Matricularte en una asignatura, abrir una cuenta bancaria o conseguir tu tarjeta de residencia puede llevarte semanas. El inglés es irregular fuera de las grandes ciudades y zonas turísticas, así que un poco de español te abre muchas puertas. Acepta el ritmo, aprende algunas frases, y se convierte en uno de los países más fáciles de Europa para sentirte como en casa.
























