Polonia es la campeona del ahorro entre los intercambios europeos. El alquiler, la comida y las salidas nocturnas cuestan una fracción de lo que cuestan en Europa Occidental, así que una beca Erasmus que apenas cubre una habitación en París aquí te financia una vida entera. Cracovia y Varsovia son ciudades jóvenes, con energía y una historia profunda, además de un aire de modernización acelerada, y la posición central del país hace que las escapadas de fin de semana por la región sean baratas y fáciles.
Las contras son reales: los inviernos son largos, grises y de frío de verdad, y el polaco es un idioma duro, aunque casi nunca lo necesitas porque los jóvenes hablan buen inglés. La burocracia puede ser lenta y anticuada. Pero para quien quiere vivir bien sin estrés de dinero y explorar una parte de Europa que la mayoría de sus amigos no conocerá, es difícil de superar.







