Chipre está en el extremo sureste de la UE, más cerca de Beirut que de Atenas. Un intercambio aquí significa más de 300 días de sol al año, bañarte hasta noviembre y precios muy por debajo de Europa Occidental. Le va perfecto a quien cambiaría el bullicio de una gran ciudad por playas, ruinas antiguas y un ritmo más tranquilo.
El sur (la República de Chipre) está en la UE, usa el euro y funciona en griego con el inglés como comodín del día a día, así que casi nunca te vas a quedar colgado. Lo honesto: es una isla pequeña, el grupo de intercambio es reducido, y cada viaje fuera es en avión, no en un tren barato.
